Psicología con Adolescentes

El conflicto como oportunidad

La adolescencia no es una etapa de transición entre la niñez y la vida adulta, se trata de un tiempo diferente a cualquier otro. Es comprensible el conflicto de una chica o chico inmerso en modificaciones físicas y de sus necesidades en un entorno que generalmente permanece sorprendido ante los cambios.

Tradicionalmente ha sido una etapa de relaciones conflictivas y más en una época en que aparecen demandas nuevas en la organización social que no contribuyen a facilitar el equilibrio de los adolescentes. Todo lo que vive un adolescente tiene un impacto que los adultos apenas recordamos y que complica un mundo que cambia de manera tan vertiginosa como su cerebro y su cuerpo. Los adolescentes de hoy se encuentran sometidos a tensiones que en muchos casos crean una sensación de incomunicación e incomprensión por parte de los demás -padres, familia, profesorado, amigos, parejas– y una necesidad de referentes que de manera progresiva les permitan relativizar y aprender a afrontar los retos de un mundo vertiginoso en un cerebro de infinitas posibilidades, pero también infinitas dudas y miedos. Las nuevas tecnologías, los trastornos de la conducta alimentaria y las adicciones aparecen como preocupaciones fundamentales de los padres junto a los problemas de conducta y estudios. El psicólogo que trabaja  con adolescente debe tener, junto a la formación como profesional de la psicología, dotes y habilidades en los procesos de mediación familiar y capacidades para motivar  hacia el logro de metas.

Frecuentemente intervenimos en casos de:

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